
Una transición que confirma nuestra visión
6 abril, 2026“Una transición que confirma
nuestra visión”
Por Agustín Landa García-Téllez
Hay momentos en la vida de una organización que no solo marcan un cambio, sino que también confirman una visión. La reciente transición en la Dirección General de la fundación comunitaria de Nuevo León, COMUNIDAR —con la salida de Erika Laveaga tras 14 años de liderazgo y la llegada de Mauricio Canseco— es uno de esos momentos.
Este hito no es un punto de ruptura. Es, más bien, una señal clara de madurez institucional.
Desde su origen, COMUNIDAR fue concebida con una idea profunda y, en su momento, poco común: ser una fundación verdaderamente de la comunidad. No de sus fundadores, no de un grupo en particular, sino de las personas que habitan el territorio de Nuevo León. Ese principio no fue retórico; quedó plasmado en sus estatutos y en su modelo de gobernanza. Se pensó, desde el inicio, que llegaría el momento en que los fundadores diéramos un paso atrás para que la institución pudiera sostenerse y crecer más allá de nosotros.
Recuerdo bien aquellos primeros años. Éramos un grupo de personas convencidas de que Nuevo León necesitaba una institución de este tipo: Don Eduardo Garza T. Fernández, Carmen Garza T. Junco, Erika Laveaga, Emmanuel Garza, Armando Estrada, Francisco Fernández y yo. Distintos perfiles, distintas trayectorias, pero una misma convicción: que el desarrollo de una comunidad también requiere una infraestructura social sólida, construida desde dentro.
La fotografía de aquellos años —en la que aparecemos los siete fundadores— no solo captura un momento en el tiempo. Representa el inicio de una apuesta. Una visión compartida que, más que centrarse en nosotros, estaba orientada hacia lo que la fundación debía llegar a ser.
Ese proceso de “soltar” comenzó hace ya varios años. En mi caso, como primer Presidente del Consejo y de la Asamblea, me tocó dejar la institución en el año seis. Posteriormente, lo hicieron otros fundadores: Francisco, Carmen, Emmanuel, Armando… Cada salida no fue una pérdida, sino una afirmación del propósito original. Era precisamente lo que habíamos planeado.
Hoy, ese ciclo se completa de manera muy significativa con la salida de Erika de la Dirección General.
Erika no solo fue directora. Es fundadora. Su liderazgo durante estos 14 años ayudó a establecer las bases, a consolidar la institución y a posicionarla como un actor relevante en el ecosistema social de Nuevo León. Su paso deja huella, pero también algo aún más valioso: una organización que no depende de una persona, sino de una comunidad.
La segunda imagen — con muchas más personas que han formado parte del Consejo y de la vida de la fundación— cuenta otra parte de la historia. Habla de crecimiento, de apertura, de renovación. Habla de una fundación que ha sabido multiplicar su base social, ampliar su legitimidad y convertirse en un espacio verdaderamente colectivo.
Esto es, en esencia, lo que distingue a una fundación comunitaria. No es solo un canal de recursos. Es una infraestructura social que permanece. Una plataforma donde convergen ciudadanos, organizaciones, empresas y liderazgos diversos para construir soluciones desde el territorio, con una visión de largo plazo.
La llegada de Mauricio Canseco a la Dirección General se produce entonces en un momento particularmente sólido. Recibe una institución viva, en crecimiento, con bases claras y un mandato implícito: seguir profundizando su carácter comunitario, ampliando su alcance y fortaleciendo su papel como articulador del desarrollo local.
En un mundo en el que muchas organizaciones dependen excesivamente de liderazgos individuales, este tipo de transiciones es un mensaje poderoso. Nos recuerdan que las instituciones que verdaderamente trascienden son aquellas que se construyen para durar, para adaptarse y para pertenecer a algo más grande que quienes las iniciaron.
Hoy, COMUNIDAR no solo continúa. Confirma lo que siempre ha sido su vocación: ser auténticamente una fundación de su comunidad.
Y por eso, este también es un momento para agradecer. A todas las personas que han formado parte del Consejo, a quienes han integrado la Asamblea, al equipo que ha trabajado día a día, a los donantes, aliados y organizaciones que han creído en esta idea y la han sostenido durante estos 14 años.
Y de manera muy especial, gracias a Erika. Por estos 14 años de entrega, por su liderazgo y por haber sido una verdadera constructora de esta institución. Su trabajo no solo consolidó a COMUNIDAR, sino que también le dio forma, sentido y rumbo en sus años más decisivos. Lo que hoy vemos y celebramos también es, en gran medida, fruto de ese esfuerzo.
Porque al final, una fundación comunitaria no se explica por quienes la fundaron, sino por todas las personas que deciden hacerla suya.
Rolando Treviño Petrocchi es Director de Curtidos Treviño e integrante del grupo de empresarios que impulsa la iniciativa Somos El Carmen.





